sábado, 23 de febrero de 2013

Presentación en Barcelona el 8 de abril



Esta presentación me hace mucha ilusión, por varios motivos.  El primero, porque siempre es bueno visitar la ciudad de Barcelona, algo que me fascina, y aprovecharé para pasear por el Born, comer en mi italiano favorito y tomar un café en el Milk, situado en el gótico y, el segundo, porque estaré con Edgar en su primera presentación.

Un muchaho que, con su juventud, despunta con una narrativa fluida, nada recargada y muy cercana.  Sabe jugar con la escritura y te lleva al momento que él quiere: ya sea una escena de sexo subidita, como un café con la amiga del protagonista.  Eso casi sin pestañear.

A mí ya me conocéis, con mis más y mis menos, contento por haber llegado hasta aquí y agradecido a todos los que han confiado desde el primer momento cuando, "Ilusiones de marfil" no era más que un borrador.

Ambos estaremos en la Lliberia Antinovs de Barcelona el 8 de abril, presentando nuestras novelas y encantados de poderos saludar en persona.  Antonio García se encargará de la introducción, os encantará su disertación y su manera de ser.

 




viernes, 22 de febrero de 2013

Reseña de Guillermo Arróniz

Lo que queda de mí, de Sergi Férez


Sergi Férez. Ganador XIV Premio Odisea.

“Me sorprendí, como la mayoría de los invitados, porque aunque hacía más de quince años que vivían juntos siempre habían sido muy reticentes al matrimonio. Hubo gente que incluso bromeó con el hecho de que alguno de los dos se hubiera quedado embarazado”.
Página 14.

“Uno puede estar sumido en la más profunda de las tristezas, atravesando una época negra, desesperante, oscura pero el mar siempre te devuelve a tu lugar. Dicen que es porque tiene el mismo nivel de decibelios que escuchamos cuando gestamos en el vientre de nuestras madres y el subconsciente nos trasporta a esa tranquilidad”.
Página 29.

El ganador del XIV Premio Odisea es una novela dulce, suave, de las que entra con facilidad porque tiene ese “poco de azúcar” que decía la de tan de moda Mary Popins.

Las historias que se nos cuentan no son precisamente alegres: la muerte, la orfandad, la depresión, la soledad, la homofobia… llenan estas páginas, pero el autor ha sabido montar a un personaje encantador, positivo a pesar de sus grandes tristezas, colaborador, que nos relata su renacimiento personal y sentimental y canta una elegía a los amigos que siempre están ahí. Los que verdaderamente nos “salvan”.

La lectura se hace sin complejidad alguna: el lenguaje es sencillo y la estructura, si no completamente lineal sí muy clara cuando da “saltos” al pasado.

Hay, dentro de esta llaneza dos puntos que me gustaría destacar.

El primero es la visión positiva del homosexual. En diversas ocasiones no sólo el protagonista sino sus amigos, sus parejas, o personajes que cruzan fugazmente la obra, sin rostro ni nombre, pero sí de orientación sexual clara, se comportan de una forma honrada, cariñosa, comprometida, dulce, agradable, educada.

Recuerdo, hace una década, cuando era más fácil encontrar referentes negativos (la “marica mala”) incluso en las propias novelas escritas por los homosexuales. Si bien en este punto podríamos pensar que el autor peca de inocencia creo que acierta doblemente al presentarnos a un protagonista que mira al mundo con benevolencia, con bondad, y que por tanto nos transmite buenas vibraciones y sentimientos de cercanía hacia los homosexuales. Claro que estamos ante una parte del colectivo, pero esa parte existe y es gran idea hablar de ella.

Otro punto a destacar es la línea blanda (eróticamente hablando) que algunos de los libros de esta editorial toman. El protagonista es, digamos, recatado. El sexo, siempre un acto de amor que no se detalla, eso es intimidad de los personajes. Por una parte parece que los homosexuales tienen que obviar todo aroma a sexo si quieren ser aceptados por la sociedad en general (está mucho mejor visto un homosexual profesional en su rama, vestido de traje y hablando de la bolsa, que un homosexual vestido de plumas y tanga que se gana la vida del espectáculo, por no decir un homosexual que se gana la vida en el mundo pornográfico). Pero por otro lado es cierto que existe una importante parte del colectivo que tiene una atemperada pulsión sexual y que ha pasado desapercibido bajo las capas de morbo y escándalo que tanto venden. Por lo tanto entendemos esta novela como una reivindicación de todos esos homosexuales “románticos” y “castos”.

“Lo que queda de mí” es una obra que abunda en la muerte de la pareja y la culpabilidad que sobreviene al superviviente, una novela sobre la capacidad de regeneración, donde se nos muestra que el corazón siempre puede tener espacio para más amor porque el amor no es finito. Se puede seguir queriendo a la persona que falta aunque se ame a quien llega, por primera vez o no, a nuestra vida de forma especial. Es un discurso contemporáneo sobre la salud emocional y la capacidad de mantener vivo el recuerdo del ser amado sin que ello paralice la existencia del viudo. ¿Cuánto debe durar un luto? ¿Cuándo es un luto auténtico?

Finalmente, el discurso más interesante y audaz es el que se genera sobre la orfandad. El autor nos presenta a un protagonista al que abandonan a la puerta de un convento de monjas y es criado por una de ellas hasta la edad de seis años. Ya es valiente por su parte hablar bien de la monja y su labor como “madre” o “cuidadora” cuando en el colectivo homosexual todo lo que huele a religión católica encuentra una parte de rechazo (lo cual no es de extrañar teniendo en cuenta la situación actual). Pero hete aquí que la pareja del protagonista, un chico joven en comparación, sufre otro tipo de orfandad: la orfandad de los padres homófobos que no pueden o no saben o no quieren aceptar la orientación sexual de su hijo que sufre con la situación. ¿Qué es peor? Esta es la pregunta que parece plantearnos el autor a la luz de sus comentarios a lo largo de la historia.

En definitiva una doble narración romántica para lectores que no buscan grandes acrobacias literarias; grandes dosis de bondad, amor y amistad por “metro cuadrado”; y un desenlace algo previsible que hace honor al título del ganador del Terenci Moix de este año hermanando, en cierto modo, ambos premios.



Aquí os dejo el link del artículo original en la web de El libre pensador


 http://www.ellibrepensador.com/2013/02/16/lo-que-queda-de-mi-de-sergi-ferez/

jueves, 21 de febrero de 2013

Acostumbrándome a la "fama"

Puede parecer divertido e incluso fantástico que hablen de ti, pero creedme: aunque no lo parezca, soy tímido y me pongo nervioso en seguida.  Ver mi foto en diferentes publicaciones, me hace sonreír, pero a la vez me cohíbe.

El año 2012 ha sido, literariamente hablando, mi año: dos novelas a la vanguardia.  La primera, es bestseller por dos veces, la segunda, me ofrece un premio literario. Pero si digo que asusta, es cierto.

La gente de mi alrededor sabe que ya he terminado mi tercera novela, que se titula "Y ahora, ¿qué?", una obra que, bajo mi punto de vista, es la más madura hasta ahora y en la que se puede apreciar el aprendizaje de la escritura.

Los pintores aprender a pintar obra tras obra, y los escritores, no íbamos a ser menos.

"Ilusiones de marfil" se forjó dentro del género "chick-lit", con mucho diálogo y escenas divertidas, por mucho que pueda chocar, pero, en ese momento era lo que me apetecía.  Además, los antiguos poetas formaban sus estrofas intentando enamorar a sus "Dulcineas", yo quise enamorar al verdadero "Rubén" con una historia que era la que deseaba en ese momento.  No tuve suerte, no le enamoré, pero hoy en día somos buenos amigos y cuando leo la historia, me enternece.  Por cierto: trabajo en la segunda parte.

Me gusta mucho las críticas que está recibiendo "Lo que queda de mí", pues desde un buen principio avisan de que si se buscan acrobacias literarias, mejor cambien de novela.  Y así pienso yo, que reconozco que la historia es preciosa, veraz y próxima, aunque la calidad literaria dista de una obra maestra.  Estoy preparado para las críticas dañinas, que las habrá, de eso estoy seguro.

No sé si alguna vez lograré alcanzar la calidad de otros escritores, pero, reconociendo mis limitaciones de narración (que voy mejorando día a día), el lector se encontrará con una lectura plana, rápida, sencilla.  Vamos, como soy yo.

En música, Montserrat Caballé ha sido (para mí) la mejor soprano de la historia, pero, Nena Daconte me fascina.  Dos voces diferentes, pues no siempre me gusta escuchar notas que pueden hacer romper una copa.  En ocasiones, me interesa perderme en el contenido de la letra.  Hay pequeñas voces que son grandes en sentido.











miércoles, 20 de febrero de 2013

Lo que queda de mí, por Rafael Arribas




No es un tema habitual en una novela gay hablar de la muerte de un ser amado. La superación de la tristeza tras la pérdida de su novio es para Eric el leitmotiv de Lo que queda de mí, flamante obra galardonada con el Premio Odisea a la mejor novela LGTB del año. Un libro que rompe de alguna manera con la tradición que reviste a este tipo de premio, volcado por lo general en temas más "ligeros".

Eric es diseñador gráfico. La vida le ha tratado bien en el aspecto laboral -su desahogo económico es evidente-, pero, a cambio, le ha asestado más de un duro golpe desde su más tierna infancia. Huérfano, criado en un centro de menores y educado en un colegio de religiosas en la Ciudad Condal, Eric lleva intentando superar la ausencia de Ángel, su novio, cuyo recuerdo le persigue, impidiéndole rehacer su vida y también sus sentimientos.

Lo que queda de mí es un alegato mucho más optimista de lo que a primera vista pudiera parecer. Es, además, un libro pensado y vitalista, conmovedor y pasional, agudo y, por encima de todo, sincero. Un libro sobre la vida después de una muerte y que se aleja de los tópicos que suelen adornar a los productos literarios de temática gay -banalidad, frivolidad, promiscuidad…-. Por fortuna, todos ellos aquí brillan por su ausencia.

Lo que queda de mí es una novela sorprendente, que nos enseña que el mundo sigue girando cuando alguien se ausenta de nuestro lado. Que, probablemente, la mejor manera de recordar a un ser querido es vivir, vivir y amar.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Y la gran sorpresa: Jorge Javier Vázquez


Pues sí, yo que pensaba que nadie leía mis notas de prensa, resulta que el grupo de prensa (valga la redundancia) de Jorge Javier Vázquez ha respondido con unas bonitas palabras y mejores deseos, amén de felicitaciones.

Desde aquí, agradezco a Pepa Rebollo que se haya puesto en contacto conmigo, la verdad es que me ha sorprendido gratamente.





sábado, 9 de febrero de 2013

Mollet del Vallès

Mollet del Vallès fue el lugar donde nací, al principio de la década de los 70, cuando mi barrio no dejaba de ser una zona obrera de inmigrantes procedentes del sur de España.


Fue una época austera, con presupuestos ajustados y menús fijos cada semana en cada hogar.... no habían lujos, ni grandes aspiraciones... ni sus consecuentes frustaciones, solamente crecimos en una época en la que todo el mundo tenía un futuro asegurado, en el que estar en el paro era prácticamente una verguenza.

De pequeño, cuando nada tienes, nada necesitas, por lo que crecer entre aquellas calles repletas de bloques pisos no muy altos, con niños de mi misma realidad social, vamos, hijos de familias obreras justitas, fue de lo más normal. La era, calles Borrell, Ferrocarril, San Juan y Cervantes, el colegio Garicano (hoy en día Salvat Papasseit) y la piscina, donde trabaja el padre de un amigo mío, eran mi territorio.  

Sonidos de la sierra de pescadería cortanto el pescado con su cuchillo eléctrico, la pulidora de la pequeña carpintería del sótano de mi bloque y los gritos de las madres llamando a sus hijos a comer, fueron la tónica de mi cotidianidad.  Todos los hogares olían a legumbres cocidas, con una simple estufa para calentar todo el piso y como mucho, una coca-cola los fines de semana.

Había un esplai, donde los sábados por la mañana nos juntábamos los niños que podíamos pagar la cuota mensual, y justo, era el lugar donde hacíamos catequésis.

La fiesta mayor era genial, con sus increíbles atracciones, en especial, "La barca" me fascinaba con su oscilación vertical, o el látigo "Piqueras".  Subir a ellas, no costaba más de 35 ptas.

De vez en cuando venía el circo... imaginad qué clase de circo acudía a ese tipo de barrio en el que comenzaba a proliferar el tráfico de drogas... pero era igual: era un circo y por 25 ptas tenías diversión para toda la tarde...

Y así pasaron los años, entre las horas de colegio, la despreocupación de poder jugar en la calle y tranquilidad de nuestras madres sabiendo que estábamos bien.

Ahora regreso a Mollet, tantísimos años despues, para reencontrarme con mi niñez y antiguos compañeros de clase.  Por supuesto que daré un paseo por mi barrio, aunque esté plagado de "inmigrantes" (curioso, de pequeño, esa clase social era la mía...).  Iré hasta mi antiguo colegio y  pasearé por el patio que me vio crecer.

Orgulloso de ser de Mollet, de haberme formado y crecido en un lugar del que nunca me he olvidado.

Carles Peña y su librería, L'Illa, me han ofrecido la oportunidad de regresar, y yo, estaré siempre agradecido por ello.







miércoles, 6 de febrero de 2013

Entrevista en Shangay


Sergi Férez - Optimismo frente al dolor

 

Por Pablo Giraldo, Revista Shangay

 

En las páginas del libro ganador del XIV Premio Odisea se intercala el recuerdo de un trágico amor con la ilusión de otro que nace. Lo que queda de mí comienza como una elegía para acabar siendo una romántica novela de amor que invita a afrontar con optimismo el duelo por la muerte de un ser querido.




Si la pérdida y el dolor han sido dos motores creativos a lo largo de la historia de la literatura, la de temática gay no iba a escapar de ellos. La última novela ganadora del premio Odisea, Lo que queda de mí, se nutre del desconsuelo por la muerte de un ser querido para lanzar un mensaje de aliento: es posible sobrellevar el duelo de una forma diferente a la habitual para reemprender nuestra vida con el menor daño posible. Esa era la idea de su autor, el psicólogo Sergi Férez -que en 2012 también publicó en Internet Ilusiones de marfil, novela en clave de humor disponible en e-book-. "Me interesaba reflejar la superación de las diferentes fases del duelo. Tenía ganas de ofrecer una mirada optimista frente a un tema tan duro como es la pérdida de un familiar, por eso, y a pesar de que es triste, la novela siempre resulta esperanzadora. Quisiera que algún día se me recordara como el que escribía historias optimistas. De la parte negativa todos somos conscientes, pero no todos ven el lado positivo de las cosas".


El protagonista de Lo que queda de mí, Eric, es un diseñador gráfico económicamente bien posicionado al que, sin embargo, la vida le ha dado más de un duro golpe. Además de ser huérfano y haberse criado entre un convento de monjas y un centro de menores en Barcelona, lleva tres años intentando superar la trágica muerte de su novio, Ángel, cuyo recuerdo le impide rehacer su vida sentimental. Entre mudanzas, conflictos con la familia del fallecido, el apoyo de sus amigos y la compañía de su perro, los recuerdos de su pasada vida en común -narrada en plan Tal como éramos, desde el día en que se conocen hasta su fatal final- van y vienen con la misma facilidad con la que poco a poco se enamorará de Ricard, el hombre al que acaba de conocer, destinado a marcar un punto y aparte en su futura vida sentimental. "Solo cuando acepta la pérdida es cuando Eric vuelve a entregar su corazón", explica Sergi. 

Por lo bienintencionado de ese mensaje, su autor reconoce que Lo que queda de mí es una novela mucho más optimista que realista, una suerte de tratado ejemplar sobre cómo deberíamos lidiar con la tragedia cuando esta nos llega de frente. "Realmente, el duelo nos afecta muchísimo más, y no lo solemos llevar con la misma valentía que Eric; pero esa debería ser la manera de afrontarlo. Meterme en la piel del protagonista y enfocar su superación ha sido relativamente fácil, ya que como psicólogo, hablar de la muerte para mí es un tema bastante natural y nada pasional. Aunque es cierto que se frivoliza mucho, la muerte de alguien cercano sigue siendo un tabú, porque, como es lógico, nadie quiere pasar por eso. Además, el duelo es una etapa bastante egoísta, porque nos duele más cómo nos sentimos nosotros que el hecho de que se haya ido una persona querida y lo que representaba". Por eso, para superar la muerte de su novio y seguir adelante con su vida amorosa, Eric sabe que debe aceptar su ausencia y acostumbrarse a vivir sin él. De ahí que, a pesar de las heridas emocionales que arrastran sus protagonistas, Lo que queda de mí sea una novela bastante más romántica de lo que cabría esperar. "Quería explicar que, más allá de una pérdida, la vida sigue y el amor siempre está ahí, tengamos la edad que tengamos".

Por su temática, Lo que queda de mí viene a marcar un contrapunto en el historial de premios Odisea, comúnmente dominados por novelas más románticas, sexuales o reivindicativas. Al fin y al cabo, su autor es de la opinión de que muchos de los tópicos asociados a la temática gay ya deberían estar superados desde hace tiempo. "Hubo quien se imaginaba que la muerte de Ángel estaba relacionada con el sida, lo cual no deja de ser una opinión marcada por los prejuicios. La banalidad, la frivolidad y el libertinaje sexual son los tópicos que más me suelen molestar si hablamos de temática LGTB". Y si algo pretende Lo que queda de mí es huir de todo eso. "De hecho, solo aparece una vez la palabra polla", bromea. "Pero no por puritano, aquí hay sexo, pero con otro estilo. También es una manera de ampliar el perfil del público potencial de la novela, me molestaría que quedase reducido al lector homosexual".




viernes, 1 de febrero de 2013

Del blog "Retazos"

Reseña de una presentación

Lo que queda de mi - Sergi Férez
 Reseña de una presentación 
Quince minutos antes de la presentación, me encuentro ante el novel escritor ganador del ganador del XIV Premio Odisea. Una mezcla de nerviosismo, emoción y ganas lo mantienen con una sonrisa perpetua en su rostro. Poco después, se encamina hacia La Casa de Cultura de Girona. Paso firme y seguro que no demuestra ninguna inseguridad. La sala va llenándose poco a poco y en el ambiente ya se deja ver la complicidad del escritor con los miembros de la Llibreria Geli, en especial con Xavi. 

Llega el momento en que se Xavi (Llibreria Geli), da comienzo a la presentación de "lo que queda de mi". Palabras directas, descripción y presentación impecable que da paso a la seriedad que merece el acto así como al autor Sergi Férez. Este, se encuentra en su sitio pero se le percibe una ligera rigidez motivada por el nerviosismo que todo escritor tiene derecho a tener ante un evento como el suyo mismo. En este punto, hay cola fuera de la sala. Personas que no han podido entrar.

 Se citan partes de la novela premiada y por la que todos estamos en esta presentación. El silencio reinante en la sala, ofrece un interés por la novela. Quienes no la hemos leído, queremos hacerlo. Xavi, acaba la presentación dando paso a quienes quieran formular preguntas al autor que se muestra complacido de responder. Es en ese momento cuando la tensión desaparece y cede el paso a una relajada charla. El autor se siente a gusto y responde con su habitual elocuencia dada su relajación y sintiéndose seguro. De alabar la sencillez con que responde. Nada de palabras rebuscadas ni preparadas. Tan solo transmite y sus ojos brillan bajo la mirada de Juan Carlos -su marido- que en la sombra deja ver el orgullo que siente hacia su pareja. No quito los ojos ni al autor ni a su marido en un intento de quedarme para el recuerdo el lenguaje no verbal que transmiten ambos. 

Sergi Férez, ha sabido con una sencillez impresionante transmitir en la persona de Eric lo que es un duelo, lo que es una superación. Hecho destacable y sumamente cercano para todos aquellos que de alguna forma hayamos ganado y perdido, perdido y ganado... Los sentimientos de Eric, su lucha interna narrado desde una sencillez de palabra que asombra; no son más que la vida. Un aspecto de esa vida que gracias a Eric hace pensar y creer que nada es permanente pero a la vez nada es nunca perdido. Amor, ternura, comprensión, amistad, sencillez, empatía, lagrimas y risas, complicidad, autenticidad... 

Eso es lo que es "Lo que queda de mi". Eso es Sergi Férez.

Un orgullo personal el haberme dejado estar a tu lado ese día y emoción de saber que "quien" no está, siente lo mismo que yo...
 Mv

Nota: dejo link del blog donde se encuentra el artículo original