domingo, 24 de noviembre de 2013

"Y ahora, ¿qué?"





Tras una pausa para ordenar ideas y terminar con el formato de la novela, ya está disponible en Amazon mi tercer trabajo.

Espero que os guste tanto como las dos anteriores.


Sinópsis


Alberto vive los últimos momentos de vida de Tomás, un hombre casado del que lleva siendo amante desde la pubertad.  Harto de sus continuas humillaciones, tras casi tres décadas, intenta rehacer su vida, pero, cuando Tomás regresa para comunicarle su cercana muerte, le acompaña en su final de trayecto.

Consciente de que ha desperdiciado su vida, los días en el hospital le traen a la memoria los hechos que le motivaron a instalarse en Barcelona, dejando atrás el pequeño pueblo de Teruel en el que nació.

Tras su muerte, el conformismo, que ha condicionado su existencia, es dejado a un lado, cansado de su hermetismo social y anonimato en la ciudad.  Decide regresar a sus raíces, veinte años más tarde, para hacer las paces con todo lo que supuso su infancia.

martes, 5 de noviembre de 2013

De flores muertas en el jardín y demás

Hay días en los que te levantas tristón, de esos en que no paras de escuchar canciones que te arañan el corazón y tu estado anímico queda a la altura de tu sombra.  No siempre son justificados, a veces, simplemente llegan y te dejas arrastrar por ese momento.

No estoy en contra de mirarse el ombligo, ni mucho menos, quizá incluso abogo de ellos, porque de una manera que puede parecer patética, al levantar cabeza, la claridad que la acompaña consigue que se capee el temporal por un tiempo.

Es como cuando tienes una pelea con tu pareja, que tras decir lo que sientes, casi siempre de malos modos, llega la reconciliación y todo vuelve a ser de color de rosa.

Parches, no dejan de ser vulgares arreglos efímeros que sirven de puente hasta la siguiente escena.

Cuando llega ese momento en el que prima más la etapa "post-mal-rollo" que el resto, creo que es hora de hacer una reflexión y ponderar lo que representaría la vida sin ese "aliciente".

Mis nuevos vecinos, en especial ella, no paran de gritarse buscando conflicto.  Es insoportable, no ya solamente por los portazos o su agudo tono de voz, pero el que no tengan miramiento a tal falta de respeto delante de su hijo de unos 11 años, me resulta injusto para él.  Si ella no está bien con su marido, no hay nada más fácil que el divorcio y vuelta a empezar.

Yo mismo soy el claro ejemplo de pragmatismo: si algo no me va bien, no lo prolongo.

No hay nada en este mundo que merezca llevar una vida que no te llena, ni siquiera el amor, pues cuando la relación te conduce a escenas como las que escucho a diario, es cuando más agradezco estar solo.

Os dejo con una canción que la califico "momento ombligo"